lunes, 12 de septiembre de 2016

FESTIVIDAD PADRE PIO

Festividad de Padre Pio. Veneración de la reliquia. 23 sept.Parroquia Santa Maria de la alegría en Mostoles. A las 18.30 Rosario meditado y 19.30 misa solemne. Os espero!

domingo, 8 de mayo de 2016

LOS JÓVENES 
DE LA ALEGRÍA

¡SE VAN A ROMA!

DEL 8 AL 11
DE SEPTIEMBRE


Pide información
en nuestro Email.


domingo, 20 de marzo de 2016

HORARIOS SEMANA SANTA 2016

Semana Santa 2016   


Lunes, Martes y Miércoles

Actividades para niños
11.00 a  13.00 hrs

Triduo de la Hermandad del Santo Entierro.
A las 19.30 Hrs.

CONFESIONES:
MARTES Y MIERCOLES (17.30 hrs. a 19.00 hrs.)

Miércoles Santo

       Misa a las 19.30 hrs. (Confesiones:17.30 hrs)
       Procesión del Silencio a las 21.00 hrs.

Jueves Santo

       Confesiones: De 10 hrs. a 13 hrs. y 17.30 a 19.00
       Misa de la Cena del Señor a las 19.30 hrs.
       Hora Santa a las 23.00 hrs.

(La Iglesia quedará abierta toda la noche.)

Viernes Santo

       Oración de Laudes: 10.00 hrs.
       Vía crucis: 12.00 hrs.
       Coronilla de la Misericordia: 15.00 hrs.
       Pasión del Señor: 17.00 hrs.
       Procesión del Santo Entierro: 18.30 hrs.

Sábado Santo


       Rosario a las 10.00 hrs.
       Talleres para niños: 10.00 hrs


Solemne Vigilia Pascual a las 22.00 hrs.


Domingo de Resurrección

11.15 hrs. – 12.15 hrs. – 13.15 hrs. – 19.30 hrs.

Después de la Eucaristía de Resurrección de las 11.15, habrá Juegos para niños.


¡ FELIZ PASCUA!

jueves, 1 de octubre de 2015

La Enfermedad… ¿Agobio o Bendición?


     “Te preocupas de los enemigos… ¿qué de mejor nos podemos esperar? Recordemos… si son enemigos, son también enemigos de Dios, y bien, los enemigos de Dios insultan a la cruz y a todos los que con el Hijo de Dios están  crucificados… como lo es para tantas almas, motivos de alegría.
                                                                                         Fray Pío de Pietrelcina
(Epistolario II. Fragmento de la Carta 62. Pietrelcina 10-04-1.915)

     Si pusiéramos atención, o mejor dicho si viviéramos lo que leemos  o internalizáramos, meditáramos e hiciéramos vida algo tan corto pero tan lleno de verdad y de sabiduría, pudiéramos llegar, con su ejemplo, a vivir nuestras enfermedades de la misma forma como las vivió…

     Hablar del Padre Pío y de enfermedad, es hablar de lo mismo… Apenas con 5 años… un niño… un bambino,  dirían en italiano… ya sabía lo que quería… Ser un hombre de Dios… copió a quien tanto amó… a una mujer sencilla, que tenía un alma grande, inmensa y un gran amor en el corazón… que dijo SI y no preguntó ¿por qué?... MARÍA, fue su gran pasión, y desde que tuvo uso de razón se le veía con un rosario en la mano… “Reza, ten fe y no te preocupes”… decía. Que grandeza, que confianza… siempre quería pasar desapercibido, pero es difícil dejar pasar tanta humildad y no inclinarse ante quien hace de lo ordinario… algo extraordinario… ante quien intenta ser santo en las cosas pequeñas… Lo dice la Palabra de Dios. He hablado con personas que lo tachan de exagerado, de sufrido, de hacer o decir las cosas para que lo vieran o lo alabaran… de eso se reía y todo lo que sufrió por esa causa lo ofreció por las necesidades de los demás… Inclusive de las tuyas y las mías… Sin querer juzgar a nadie por lo que cree o por su manera de expresar y sentir las cosas, yo, humildemente, invitaría a leer su vida para comprender un poco que dentro del sufrimiento o la enfermedad, se puede ser feliz,  ofrecer, entender, creer, callar… El Padre Pío sufrió mucho en todos los sentidos: salud, físicamente, psicológicamente, hasta espiritualmente… Fue perseguido por la misma Iglesia, por sus mismos compañeros… Fue asediado, maltratado, golpeado y muchas cosas que de repente no sabemos, por el Demonio… su gran arma para luchar contra todas estas cosas, LA FORTALEZA (Don maravilloso que nos da el Espíritu Santo a todos) y la ORACIÓN, que el Padre Pío aprendió a internalizar muy bien. Ofreció al Señor todas sus enfermedades con mucha humildad y aceptación. Tuvo, en contra de su voluntad, que volver a su Pietrelcina natal entes de ordenarse porque su salud era muy precaria. A punto estuvieron de no ordenarlo porque pensaron que, humanamente no podría…Los designios de Dios eran otros…
     Como una Gracia inmensa el Señor le concedió llevar los estigmas y el Padre Pío no se sentía digno de llevarlos pero los aceptó por ser la voluntad de nuestro Señor, luego fue obligado a esconderlos, taparlos y con toda humildad del mundo lo hizo. La enfermedad para él fue una bendición, un ofrecimiento, una aceptación de la voluntad del Padre pero creo yo, que más disfrutó al enseñar a la gente a llevar sus dolencias y ofrecerlas, he leído muchas cartas y testimonios sobre eso. Ser Cirineos de Cristo, llevar la CRUZ con Jesús, le valió el Cielo, la santidad, ser ejemplo de cómo llevar la enfermedad es uno de los legados más grandes que ha dejado a la humanidad. El Padre Pío, un gigante en el amor, estuvo siempre en las manos del Señor como lo dice Jeremías 18,6b… “Ustedes son en mis manos como el barro en las manos del alfarero dice el Señor”.
     Eso hizo el Padre Pío, dejarse moldear y lo mejor, ayudar a los demás a ser barro en las manos del Señor, con su ejemplo, su vida, su palabra, sus obras, sus escritos, su testimonio de silencio, de ofrecimiento, de aceptación…
     En lo particular, tengo que decir que soy cristiana desde que nací pero desde que lo conocí vivo con mucha más claridad y aceptación la voluntad del Padre. No es lo que yo quiero… es lo que el Señor quiere, me guste o no… no me gusta, lo ofrezco y agradezco como el Padre Pío… me gusta, bendigo y agradezco al Señor como el Padre Pío.
     Definitivamente tener alguna enfermedad no es agobio, es una bendición, tenemos algo que ofrecer… por alguien que lo necesite, por las ánimas del Purgatorio, por nuestros hijos o nuestra familia que tengan algún problema o quizás por nosotros mismos, si estamos flaqueando en la fe.
     Y termino con esta frase del Padre Pío para nuestra meditación…:
    “Ten gran confianza en su misericordia y en su bondad. Él no te abandonará jamás, pero no dejes por eso de abrazar estrechamente su santa Cruz”


lunes, 22 de diciembre de 2014

HORARIOS DE NAVIDAD 


MIERCOLES 24 DE DICIEMBRE 
09.30 hrs Y MISA DEL GALLO: 00.00 Hrs. 

JUEVES 25 DE DICIEMBRE 
11’15 – 12’15 – 13’15 – 19’30 

EL 26 Y 27 DE DICIEMBRE: 
SOLO A LAS 19.30 

DOMINGO 28 DE DIC: 
11’15 – 12’15 – 19’30 

EL 29, 30 Y 31 DE DIC:  
SOLO A LAS 19.30 

EL JUEVES 1 DE ENERO: 
12.15 – 13.15 – 19.30 

EL 2, 3 DE ENERO 
SOLAMENTE A LAS 19.30 HRS. 

DOMINGO 4 DE ENERO: 
11’15 – 12’15 – 19’30 

LUNES 5 DE ENERO: 
19’30 

MARTES 6 DE ENERO (EPIFANÍA DEL SEÑOR) 
 12’15 – 13’15 – 19’30 

La exposición del Santísimo de los jueves y la Misa de Jesús de Medinaceli de los viernes se reanudan después de la fiesta del Bautismo del Señor.

lunes, 18 de agosto de 2014

EL SIGNIFICADO RITUAL DEL DON DE LA PAZ EN LA MISA

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

CARTA CIRCULAR
EL SIGNIFICADO RITUAL DEL DON DE LA PAZ EN LA MISA

1. «La paz os dejo, mi paz os doy»,[1] son las palabras con las que Jesús promete a sus discípulos reunidos en el cenáculo, antes de afrontar la pasión, el don de la paz, para infundirles la gozosa certeza de su presencia permanente. Después de su resurrección, el Señor lleva a cabo su promesa presentándose en medio de ellos, en el lugar en el que se encontraban por temor a los Judíos, diciendo: «¡Paz a vosotros!».[2] La paz, fruto de la Redención que Cristo ha traído al mundo con su muerte y resurrección, es el don que el Resucitado sigue ofreciendo hoy a su Iglesia, reunida para la celebración de la Eucaristía, de modo que pueda testimoniarla en la vida de cada día.

 2. En la tradición litúrgica romana el signo de la paz, colocado antes de la Comunión, tiene un significado teológico propio. Este encuentra su punto de referencia en la contemplación eucarística del misterio pascual -diversamente a como hacen otras familias litúrgicas que se inspiran en el pasaje evangélico de Mateo (cf. Mt5, 23) - presentándose asi como el “beso pascual” de Cristo resucitado presente en el altar.[3] Los ritos que preparan a la comunión constituyen un conjunto bien articulado dentro del cual cada elemento tiene su propio significado y contribuye al sentido del conjunto de la secuencia ritual, que conduce a la participación sacramental en el misterio celebrado. El signo de la paz, por tanto, se encuentra entre el Pater noster -al cual se une mediante el embolismo que prepara al gesto de la paz- y la fracción del pan -durante la cual se implora al Cordero de Dios que nos dé su paz-. Con este gesto, que «significa la paz, la comunión y la caridad»,[4] la Iglesia «implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental»,[5] es decir, la comunión en el Cuerpo de Cristo Señor.

3. En la Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis el Papa Benedicto XVI había confiado a esta Congregación la tarea de considerar la problemática referente al signo de la paz,[6] con el fin de salvaguardar el valor sagrado de la celebración eucarística y el sentido del misterio en el momento de la Comunión sacramental: «La Eucaristía es por su naturaleza sacramento de paz. Esta dimensión del Misterio eucarístico se expresa en la celebración litúrgica de manera específica con el gesto de la paz. Se trata indudablemente de un signo de gran valor (cf. Jn14, 27). En nuestro tiempo, tan lleno de conflictos, este gesto adquiere, también desde el punto de vista de la sensibilidad común, un relieve especial, ya que la Iglesia siente cada vez más como tarea propia pedir a Dios el don de la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana. [...] Por ello se comprende la intensidad con que se vive frecuentemente el rito de la paz en la celebración litúrgica. A este propósito, sin embargo, durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos».[7]
4. El Papa Benedicto XVI, además de destacar el verdadero sentido del rito y del signo de la paz, ponía en evidencia su gran valor como aportación de los cristianos, para colmar, mediante su oración y testimonio, las angustias más profundas e inquietantes de la humanidad contemporánea. Por esta razón, renovaba su invitación a cuidar este rito y a llevar a cabo este signo litúrgico con sentido religioso y sobriedad.
5. El Dicasterio, en base a las disposiciones del Papa Benedicto XVI, se dirigió a las Conferencias de los Obispos en mayo de 2008 pidiendo su parecer sobre si mantener el signo de la paz antes de la Comunión, donde se encuentra ahora, o si cambiarlo a otro momento, con el fin de mejorar la comprensión y el desarrollo de tal gesto. Tras una profunda reflexión, se ha visto conveniente conservar en la liturgia romana el rito de la paz en su puesto tradicional y no introducir cambios estructurales en el Misal Romano. Se ofrecen a continuación algunas disposiciones prácticas para expresar mejor el contenido del signo de la paz y para moderar los excesos, que suscitan confusión en la asamblea litúrgica justo antes de la Comunión.
6. El tema tratado es importante. Si los fieles no comprenden y no demuestran vivir, en sus gestos rituales, el significado correcto del rito de la paz, se debilita el concepto cristiano de la paz y se ve afectada negativamente su misma fructuosa participación en la Eucaristía. Por tanto, junto a las precedentes reflexiones, que pueden constituir el núcleo de una oportuna catequesis al respecto, para la cual se ofrecerán algunas líneas orientativas, se somete a la prudente consideración de las Conferencias de los Obispos algunas sugerencias prácticas:
a) Se aclara definitivamente que el rito de la paz alcanza ya su profundo significado con la oración y el ofrecimiento de la paz en el contexto de la Eucaristía. El darse la paz correctamente entre los participantes en la Misa enriquece su significado y confiere expresividad al rito mismo. Por tanto, es totalmente legítimo afirmar que no es necesario invitar “mecánicamente” a darse la paz. Si se prevé que tal intercambio no se llevara a cabo adecuadamente por circunstancias concretas, o se retiene pedagógicamente conveniente no realizarlo en determinadas ocasiones, se puede omitir, e incluso, debe ser omitido. Se recuerda que la rúbrica del Misal dice: “Deinde, pro opportunitate, diaconus, vel sacerdos, subiungit: Offerte vobis pacem”.[8]
b) En base a las presentes reflexiones, puede ser aconsejable que, con ocasión de la publicación de la tercera edición típica del Misal Romano en el propio País, o cuando se hagan nuevas ediciones del mismo, las Conferencias consideren si es oportuno cambiar el modo de darse la paz establecido en su momento. Por ejemplo, en aquellos lugares en los que se optó por gestos familiares y profanos del saludo, tras la experiencia de estos años, se podrían sustituir por otros gestos más apropiados.
c) De todos modos, será necesario que en el momento de darse la paz se eviten algunos abusos tales como:
- La introducción de un “canto para la paz”, inexistente en el Rito romano.[9]
- Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz.
- El que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles.
- Que en algunas circunstancias, como la solemnidad de Pascua o de Navidad, o durante las celebraciones rituales, como el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación, el Matrimonio, las sagradas Ordenes, las Profesiones religiosas o las Exequias, el darse la paz sea ocasión para felicitar o expresar condolencias entre los presentes.[10]
d) Se invita igualmente a todas la Conferencias de los Obispos a preparar catequesis litúrgicas sobre el significado del rito de la paz en la liturgia romana y sobre su correcto desarrollo en la celebración de la Santa Misa. A este propósito, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acompaña la presente Carta circular con algunas pistas orientativas.
7. La intima relación entre lex orandiy lex credendidebe obviamente extenderse a la lex vivendi. Conseguir hoy un compromiso serio de los católicos de cara a la construcción de un mundo más justo y pacifico implica una comprensión más profunda del significado cristiano de la paz y de su expresión en la celebración litúrgica. Se invita, pues, con insistencia a dar pasos eficaces en tal materia ya que de ello depende la calidad de nuestra participación eucarística y el que nos veamos incluidos entre los que merecen la gracia prometida en las bienaventuranzas a los que trabajan y construyen la paz.[11]
Al finalizar estas consideraciones, se exhorta a los Obispos y, bajo su guía, a los sacerdotes a considerar y profundizar en el significado espiritual del rito de la paz, tanto en la celebración de la Santa Misa como en la propia formación litúrgica y espiritual o en la oportuna catequesis a los fieles. Cristo es nuestra paz,[12] la paz divina, anunciada por los profetas y por los ángeles, y que Él ha traído al mundo con su misterio pascual. Esta paz del Señor Resucitado es invocada, anunciada y difundida en la celebración, también a través de un gesto humano elevado al ámbito sagrado.
El Santo Padre Francisco, el7 de junio de 2014, ha aprobado y confirmado cuanto se contiene en esta Carta circular, preparada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y ha dispuesto su publicación.
En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 8 de junio de 2014, en la solemnidad de Pentecostés.

Antonio Card. Canizares Llovera
Prefecto

Arthur Roche
Arzobispo Secretario

martes, 6 de mayo de 2014

"NECIO QUIEN NO SABE PENETRAR EN EL SECRETO DE LA CRUZ"




Rezad! Rezad! Rezad! Esta es una necesidad manifestada siempre por toda la Iglesia. Es un Llamado del Papa Pío XII en los tiempos del Padre Pío, para formar grupos de oración urgentemente. El Padre Pío, obediente a la invitación del Papa Pío XII a orar comunitariamente, llama a los fieles a rezar juntos. De inmediato se pasó a la acción y los grupos de Oración del Padre Pío comenzaron sus reuniones que a día de hoy siguen realizándose en muchísimas partes del mundo.
En la Diócesis de Getafe tenemos el privilegio de contar con varios grupos de Oración del Padre Pío. Él último en formarse se encuentra en la Parroquia Santa María de la Alegría de Móstoles. Se nos hizo el mismo llamado para formar el grupo de Oración del Padre Pío; se sembró la semilla, la inquietud y la ilusión para canalizar el deseo de unir fuerzas para seguir adelante en nuestra vida de fe siguiendo el ejemplo y la espiritualidad del Padre Pío de Pietrelcina. Sin una orientación cuesta mucho entender el "secreto de la cruz"... (Padre Pío)

Iniciamos nuestras reuniones semanales, bajo la
dirección de nuestro Vicario Parroquial. Comenzamos con mucha curiosidad de aprender a amar a Jesús, preparando nuestros corazones para recibir la semilla no de forma individual sino comunitariamente. Muy hermoso compartir cada día la vida que nos transmite la Palabra de Dios, la cual meditamos en cada reunión delante de Jesús Sacramentado, que gozo es descubrir lo que Jesús va queriendo de nosotros y responder con alegría a su voluntad; que bellas las vivencias de Padre Pío, cuando son explicadas por el sacerdote del grupo, que meditamos e interiorizamos llevándolas a nuestras casas para así vivirlas cada día, compartirlas y enseñarlas con nuestro ejemplo a los que nos rodean en nuestro día a día. 

Dentro de la formación y en el crecimiento en la fe es fundamental la caridad, que se manifiesta entre nosotros mismos y hacia los demás: los ancianos, los que más sufren, los que no tienen trabajo, los que necesitan una palabra de aliento... Es una labor primordial en los grupos de oración, así lo estableció Padre Pío para sus grupos.  Rezamos cada día por el Papa y sus intenciones, por nuestro Obispo y por todos los sacerdotes de nuestra Diócesis, en especial pedimos por las necesidades de nuestra Parroquia y por las necesidades personales. 

Escuchamos fragmentos de la biografía y escritos del Padre Pío que nos ayuda más a conocer, amar y aceptar nuestras propias cruces y limitaciones, aceptando y ofreciendo con humildad los designios del Señor. En nuestros encuentros rezamos el Santo Rosario a nuestra Santísima Madre la Virgen María y meditamos el Viacrucis, acompañando a Jesús en el camino de la Cruz. Oramos unos por otros y como decía el Padre Pierino, discípulo de Padre Pío y que nos guía con sus enseñanzas y oraciones "Incluso las acciones más comunes pueden volverse extraordinarias si se hacen por amor"

Invitamos a todos los que quieran vivir esta gran experiencia de crecimiento comunitario a acudir a los grupos de oración disponibles en Fuenlabrada y Móstoles. En nuestra parroquia nos reunimos todos los lunes a las 17.30.
Nilda Colmenárez M.